Oraciones básicas


PADRE NUESTRO

Jesús nos enseñó a rezar: (Mateo 6, 5-15)

Padre nuestro que estás en el cielo, 
santificado sea tu Nombre; 
venga a nosotros tu reino; 
hágase tu voluntad 
en la tierra como en el cielo. 
Danos hoy nuestro pan de cada día; 
perdona nuestras ofensas, 
como también nosotros perdonamos 
a los que nos ofenden; 
No nos dejes caer en tentación, 
y líbranos del mal. 
Amen. 



CREDO

Es la profesión de fe 

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, 
Creador del cielo y de la tierra. 
Creo en Jesucristo, su único Hijo, 
Nuestro Señor, 
que fue concebido por obra y gracia 
del Espíritu Santo, 
nació de Santa María Virgen; 
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, 
fue crucificado, muerto y sepultado, 
descendió a los infiernos, 
al tercer día resucitó de entre los muertos, 
subió a los cielos 
y está sentado a la derecha de Dios, 
Padre todopoderoso. 
Desde allí ha de venir a juzgar 
a los vivos y a los muertos. 
Creo en el Espíritu Santo, 
la santa Iglesia católica, 
la comunión de los santos, 
el perdón de los pecados, 
la resurrección de la carne 
y la vida eterna. 
Amén. 
Reflexiona cada línea para conocer a Dios y tu fe. 



SEÑAL DE LA CRUZ

Por la señal de la Santa Cruz, 
de nuestros enemigos, 
líbranos Señor Dios nuestro. 
En el nombre del Padre 
y del Hijo y del Espíritu Santo. 
Amén. 



DOXOLOGÍA

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. Amén. 



ACTO PENITENCIAL

Yo confieso ante Dios Todopoderoso 
y ante ustedes, hermanos, 
que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión: 
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. 
Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, 
a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, 
que intercedan por mi ante Dios, nuestro Señor. Amén 



AVE MARIA

Dios te salve María, 
llena eres de gracia 
El Señor es contigo, 
bendita tu eres entre todas las mujeres, 
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
-Santa María Madre de Dios, 
ruega por nosotros pecadores, 
ahora y en la hora de nuestra muerte, 
Amén. 



SALVE

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, 
vida y dulzura y esperanza nuestra: 
Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; 
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. 
Ea, pues, Señora abogada nuestra, 
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos 
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, 
fruto bendito de tu vientre. 
¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María! 

V. Ruega por nosotros santa Madre de Dios, 
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas 
de nuestro Señor Jesucristo. 
Amén.